Viaje al valle de la Luna en Argentina y el «consumo del San Pedro»

Una de las sorpresas de una reciente cena en Santa Fe, capital de la provincia del mismo nombre, fue cuando uno de nuestros anfitriones nos comento como le había sorprendido el viaje al Valle de la Luna, un paisaje desértico, casi lunar, con  sorprendentes formaciones rocosas por todas partes así que nos fuimos para allá.

Si Santa Fé está al nordeste, en la llamada Pampa Húmeda, por la influencia del Paraná y el Río Seco, el Valle de la Luna se encuentra al noroeste de Argentina. Por cierto este paisaje del que ahora os hablaremos se conoce también como Parque Provincial de Ischigualasto y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2002.

Cómo llegar al Valle de la Luna desde Buenos Aires

La ciudad más conocida para poder llegar en avión es Mendoza, que para los que no lo sepan es la capital de vino de Argentina, y uno de los grandes destinos vitivínicolas mundiales, famosa por la uva Malbec de la que existen más de 1.200 bodegas y cuya región produce el 70% del vino argentino. Pues anímate y aparte de visitar el impresionante Valle de la Luna, podrás aprovechar para hacer turismo enológico.

Mapa para llegar al Valle de la Luna

Por tanto, para llegar tomaríamos un avión a Mendoza (en Argentina los vuelos internos son muy económicos así que es una opción perfectamente accesible) y desde allí autobús a la ciudad de San Juan. Existe la posibilidad de visitar el valle desde aquí pero no es la mejor opción ya que el Parque se encuentra aún a 330 kms. La mejor elección es continuar en autobús, coche propio o de alquiler hasta San Agustín de Valle Fértil, un pueblo idílico

Valle Fértil y «el consumo del San Pedro»

Valle fértil es un auténtico oasis natural, donde destaca su vegetación variada entre las que se encuentran cardones, jarillas, cactus y algarrobos entre otros.

A nivel histórico los colonos que fundaron estos parajes ocuparon un asentamiento de los Yacampis (Diaguitas).  Ante la ocupación española del valle, las comunidades indígenas se desplazaron hacia el norte, internándose en el desierto donde se establecieron; y allí se encuentran incluso hoy localidades aisladas, como por ejemplo Baldecitos o Chucuma, evidencias de este éxodo hacia fuera del valle. Aunque la supuesta timidez indígena expresa la independencia de las comunidades, la actualidad demuestra los siglos de convivencia entre poblaciones autóctonas y españoles. De dicho contacto surgen las actuales prácticas culturales tradicionales de los indígenas, aunque resignificadas dentro de un contexto contemporáneo, entre ellas el consumo del San Pedro (cactus).

El San Pedro hace referencia a sus posibilidades de conexión con fuentes divinas, por ello lleva el nombre del santo cristiano que precisamente guarda las puertas del Cielo. El San Pedro es la tercera cactácea con mayor concentración de mezcalina después del peyote y la variedad «Trichocereus peruvianus» que es más difícil de encontrar.

Cactus San Pedro Valle Feril

Efectivamente en verano muchos visitantes desean experimentar los efectos psicoactivos de la infusión de pulpa del cactus del San Pedro, potente alucinógeno tradicionalmente utilizado en rituales de curación y de adivinación chamánica desde hace 3.500 años en diversas comunidades a lo largo de toda la Cordillera de los Andes. Dicho consumo se viraliza como una experiencia de espiritualidad y conocimiento personal (en línea con el consumo de ayahuasca en Brasil o Colombia) así como en torno a la experiencia de los bebedores recurrentes de San Pedro (población local).

Ya hemos comentado que la pulpa del cactus contiene mezcalina, un componente adictivo que tiene efectos similares a los del LSD pero, y esto es lo preocupante,  también posee otro compuesto alcaloide que no es alucinógeno pero sí, altamente tóxico por lo que se desaconseja su consumo.

Aparte de nuestro objetivo de visitar el Valle de la Luna, os dejamos algunas poblaciones  en la zona donde hacer senderimo, cabalgar, pescar, visitar fincas y museos o realizar expediciones de avistamiento de aves:

  • Chucuma, Astica (Trekking), Las Tumanas (excursiones en mula), Usno (museo de Piedras del Mundo) y  La Majadita (excursión por Río del Valle para el Arbol de las Raíces)Valle de la Luna

Valle de la Luna

A 75 km de San Agustín de Valle Fértil se encuentra nuestro destino: el Valle de la Luna o el Parque Provincial Ischigualasto.

Valle de la Luna

¿Por qué se llama así? Sus rocas y formas de arcilla crean una superficie que se parece mucho a la de la luna y cuando hay luna llena, la luz de la luna se refleja en la tierra y de verdad te da la sensación de estar en la Luna. Sus reconocidas formaciones geológicas y su riqueza paleontológica (estamos en tierra de Dinosaurios) contribuyen al valor e importancia de este sitio que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en conjunto con el Parque Nacional Talampaya (famoso por sus muros de roca).

Talampaya y el Valle de la Luna

El Valle de la Luna se visita  en coche (propio o el de la agencia que hayas contratado) formando una caravana de coches y el guía se sube en uno de ellos o en bicicleta . Es recomendable incluir un abrigo para el frío del atardecer. No es recomendable planear la visita al parque durante el verano, ya que al ser época de lluvias, a veces se hace intransitable el camino aparte de las altas temperaturas.

El recorrido por el Valle es de unos 40 kilómetros y tiene 5 paradas, lo que supone unas 3 o 4 horas. Los tickets se pueden sacar anticipadamente en la web: www.ischigualasto.gob.ar.

Se trata de un valle de la época triásica (250 millones de años). Nadie hubiera pensado que un inmenso lago rodeado de frondosa vegetación, donde crecía una gran variedad de especies y prosperaba la vida  animal, hoy sea un desierto con muy pocas lluvias, fuertes vientos y altas temperaturas. Por suerte, no todo ha desaparecido; las huellas del pasado se descubren paso a paso. Vestigios de vida vegetal y animal afloran desde el suelo y nos permiten conocer y estudiar el origen de la vida en este planeta.  Además  la erosión eólica, resultante de los fuertes vientes, ha ido formando las Barrancas Coloradas de 200 metros de altura.Con un color rojizo, gracias al hierro, contrastan con los grises y verdes, ya que cambia sus tonalidades desde el amanecer hasta el ocaso.

Existen muchas formaciones rocosas, realmente bellas gracias al viento y al agua, que  debes asegurarte visitar en tu recorrido:

  • El Gusano,
  • El Hongo,

El Hongo Valle de la Luna

  • La Esfinge,

La Esfinge Valle de la Luna

  • La Cancha de Bochas es una de las imágenes más viralizadas del Valle, se trata de una superficie sumamente plana sobre la que yacen esferas perfectamente pulidas en forma circular, conformadas por el mismo material del suelo.

cancha de Bochas Valle de la Luna

Los guías reservan El mirador del valle de la Luna para el final, por su carácter impactante. Realmente se orienta al Valle Pintado : compuesto principalmente por arcillas y cenizas volcánicas, junto con arenas y otras clases de rocas, ha respondido de una manera muy peculiar al ataque de los agentes erosivos, dando por resultado un paisaje de suaves lomas con capas de colores ocres y violáceos intercalados entre el gris ceniciento. Es aquí donde se han hallado la gran mayoría de los fósiles.

El mirador de El Valle de la Luna

 

Si quieres la mejor foto del Valle puedes contratar la ascensión al Cerro Morado, la antigua chimenea de un volcán ya extinto, a la que se puede ascender contratando a un guía en la base del parque y son tres horas de trekking.

Cerro Morado

 

Esperamos que os haya gustado este nuevo destino experiencial, fuera de los circuitos y del «hype» del turismo actual pero realmente bello y singular. Una curiosidad es que es el único lugar del mundo donde puede verse totalmente al descubierto y perfectamente diferenciado todo el periodo triásico en forma completa y ordenada. Un auténtico destino exclusivo para los amantes de las verdaderas experiencias y el descubrimiento del significado del desierto, el retiro y la conexión con nuestro planeta (pangea) millones de años atrás así como una visión de Argentina muy atractiva y real de un destino realmente a considerar en nuestros próximos viajes de experiencia.